Con mejor aspecto, en contacto con su familia y con un nuevo amor, Britney Spears volvió a los estudios de grabación para dar pie a la producción discográfica que sucederá a su último álbum, “Blackout” y con la que piensa volver al éxito.
Hasta ahora, Spears estuvo trabajando con el J. R. Rotem y Sean Garrett, productor y compositor de éxitos para Beyoncè y Rihanna, entre otros. Los dos músicos se mostraron sorprendidos y satisfechos con el trabajo de la problemática estrella en la grabación.
Quizás, la ausencia de la rubia en las tapas de los tabloides o que su nombre hace un mes que no se ve en la sección de escándalos de los medios estadounidenses sea una buena señal.
Desde que sus padres se hicieron cargo de su cuidado, la vida de Spears parece haber retornado a los carriles normales. A esto se suma la aparición de un supuesto nuevo amor, el forzudo Jason Trawick.
Según indica la prensa estadounidense, Trawick tiene el visto bueno de Jamie Spears, el padre de la cantante, ya que el muchacho es conocido de la familia desde hace varios años, cuando ella todavía era una adolescente vestida de colegiala cantando “Baby, One More Time”
A esta buena noticia se suma el rumor de que Spears tendría un contrato de diez millones de dólares para tocar en un casino de Las Vegas, aunque el trascendido que no fue confirmado ni por el hotel ni por la cantante.